relats absurds I

Cullerada a cullerada, la seva inteligencia anava convertint-se en vida eterna. Llavors l’humà va tornar al seu estat primitiu, per mantenir-se eternament entre arbres. Quan la humanitat es va dispersar per l’espai, quan els arbres ja no eren arbres, llavors es va apropar a lo que quedava de la civilització humana, la vida eterna es va convertir en un infern etern… s’ofegava i tornava a reviure una i una altre vegada… Va trobar una cosa que semblava menjar, s’ho va menjar… va recuperar la intel-ligencia i va perdre la vida eterna. Amagat sota terra, va veure el panorama d’aquell futur. Va decidir, llavors informar-se de tot el que havia passat. Quan ja era un ancià va trobar la forma d’abandonar aquest planeta cap a una còlonia, on podria potser recuperar la juventut, si hi arribava a temps, ja el seu cos li pesava, va volar per l’espai fins que arribar a la còlonia. Llavors al escriure aquesta historia, algú va arrencar la darrera pàgina, per a que tots poguessim construir el nostre final, o bé arrencar una altre pàgina, fins fer la historia a la nostra mida. La historia es va desfer pàgina a pàgina, fins que un home es menjava alguna cosa amb una cullera, cullerada a cullerada… fins que algú va escriure, que després de menjar-se el gelat, aquest va marxar cap a la estació del seu poble. Va agafar un billet i va marxar cap a la gran capital i allà, aniria a visitar al seu millor amic, vingut de un món llunyà. Algú vol un gelat?

El Poder del miedo – Capítulo I – Laia

Hace tiempo que vivo en esta ciudad de hormigón. En esta ciudad inhumana, pero no puedo evitar de sentirme mal de estar aquí.

La gente se cree a veces incluso capaz de atravesarte … ¿O es que me he vuelto invisible? A veces, ese pensamiento me obsesiona, me invade.

Camino y camino por las calles, ya que renuncio a ser esclava de esa lata de sardinas. Me niego y pese a eso, coches , motos, bicicletas, gente en skate… cada mañana y cada tarde al entrar o salir del trabajo, el camino de obstáculos se repite. ¿Es que creen que soy una de esas atletas de los juegos olímpicos? ¿De esa prueba de salto de obstáculos?

– ¿Laia? – Una voz femenina se oye a lo lejos.

Me giro intentando identificar el origen de dicha voz. Pero, a veces pienso que es objeto de mi imaginación. Llevo años en esta ciudad, pero…

– Laia. ¿Eres tu?

Por fin, estamos a una distancia próxima entre ella y yo. Ahora por fin la reconozco, es una compañera de un trabajo en el que estuve un par de meses antes de encontrar en el que actualmente estoy.

Recordamos el tiempo que trabajábamos y charlábamos. Nos ponemos al día.

Luego, cada una sigue su camino ya que hay que hacer mil y una cosas. Ahora me toca dirigirme a un curso y luego a casa a descansar.

La noche llega y aparte de seguir esquivando a personas y personas, coches, motos, bicicletas, autobuses, obras…. El curso del día sigue igual.

Me quito el maquillaje, me cambio de ropa y empiezo a hacerme la cena. Me pongo en el televisor y miro lo primero que pillo. La caja tonta, le llaman y con razón, pero… ¿Hay algo que no sea tonto en esa caja?

Finalmente me duermo, con una serie de esas para dormirse.

A la mañana siguiente, vuelvo a despertarme. Me preparo para irme hacia ese trabajo y antes un pequeño desayuno.

Nada interesante, la caminada de obstáculos diaria… Aunque, esta vez, un poco raro.

¿Conoceis esa sensacion de cuando todo parece un sueño y que casi podrias hacer cualquier cosa pero que en seguida te topas con la realidad?

De repente, atraviesan literalmente mi cuerpo. Una sensación tope rara. De ser medio transparente, pero saber que alguien ha pasado a través de ti. Algo que siempre me había asustado, algo que siempre había temido se ha vuelto real. Ahora me atraviesan. Y lo peor, la gente no parece ni inmutarse, ya que siguen en sus programas.

Recuerdo, cuando una amiga me explicaba aquellos códigos de programación informática. Con el basic y luego ya mas tarde con otros códigos.

Pues la gente parece asi.

1 Avanza recto

2 Si semáforo rojo volver a linea 2 del programa, si no atravesar paso de peatones.

3 …

Pero, odio que me atraviesen. Me voy a sentar en un banco porque no se que me he tomado esta mañana. Que la gente te atreviese o que veas la gente atravesando, es muy malo.

Estoy por llamar a una amiga, o por enviar un whatsapp o por decírselo a alguien. Pero me van a tomar por loca. Eso si, he de llamar al trabajo de que no me encuentro bien. ¿Pero como? ¿Que es lo que tengo? ¿Que me pasa? ¿Me habre vuelto loca en esta ciudad de hormigon?

Me decido finalmente a llamar. Hoy no iré a trabajar y averiguare que sucede. Lo investigare. Me voy a casa y voy a quedarme en casa. De camino, me siguen atravesando como si fuera lo mas normal del mundo.

Lo malo es que no me sirvió de nada perder un día de trabajo, ya que no logré averiguar nada ni curar mi locura. La gente me sigue atravesando día a día… Y nadie parece fijarse en ello.

Repito, nadie parece fijarse en ello, salvo un individuo extraño que siempre me mira en un cruce. Que se queda parado en la otra acera, mientras yo atravieso y la gente me atraviesa. Parece saber lo que me sucede. Y cuando me acerco a la otra acera, él me atraviesa, como diciendo: “sé lo que te pasa”.

Es un hombre alto, pelo corto, ojos azules y vestido con un traje, llevando un maletín y unas gafas.

Esta vez llego al cruce, dónde sé que siempre nos cruzamos, cómo si lo tuviese calculado. En esta ocasión me espero. No cruzo y cómo siempre la gente me atraviesa mientras otros simplemente se topan unos con otros, cómo si no les importase. No parecen ni inmutarse si no que prosiguen sus caminos. Él atraviesa el paso de cebra y en esta ocasión me esquiva. En ese momento decido seguirle. ¿Por qué me ha esquivado esta vez?

Al llegar en un parque él se sienta en un lugar del parque. Cómo pensando que en ese momento yo le seguiría, pero en cambio me aproximo y le miro, él me mira con una mirada fija, clavándome la mirada en los ojos y yo casi apenas puedo moverme. Él se me acerca y me acaricia la cara. ¿Qué me pasa? ¿Por qué no me alejo?

– El miedo siempre me ha paralizado. Siempre he tenido la misma pesadilla. En la que no puedo levantarme, ni moverme.

En ese momento me atraviesa, pensando que podría hacerlo. Y efectivamente me atraviesa. Intento articular palabra pero, me siento incapaz de hacerlo.

– El miedo se puede transmitir. Es una verdad. Quién se paralizaba antes era yo. Quién cuando otro tenía miedo, el que se quedaba parado era yo. Un día, me pase todo el día paralizado, incapaz de moverme. Casi convertido en estatua. De hecho la gente creía que yo era una estatua. Un día me puse ante un espejo y efectivamente, era una estatua.

¿Soy una estatua yo ahora? Pensé yo.

– Tu miedo a chocarte, tu miedo a que la gente te atreviese, ese pensamiento obsesivo hace que ahora no te puedas mover. Deberás superarlo o convertirte en estatua. Es la única forma en la que podrás escapar de esto. Yo no puedo liberarte. Debes hacerlo tú, al menos que yo decida que te quedes quieta para siempre, entonces no podrás hacer nada.

Seguía sin poderme mover. Él simplemente se aleja y me deja en ese estado de congelación.

No logro entender lo que me ha querido decir. Al día siguiente vuelve a aparecer por ahí.

– Veo que quieres ser una estatua eternamente. O quizás no me has entendido. Para poder controlar lo que te pasa, primero deberás poder recuperar tu humanidad.

¿Mi humanidad? Soy humana.

– Atravesar paso de peatones, esquivar demás peatones. ¡No choquéis! ¡No choquéis! ¡Basta! Lo he oído tantas veces en tu cabeza.

¿Quién es este tipo? ¿Oye mis pensamientos?

– Ahora te estarás preguntando si leo la mente. ¡No! Leo el miedo de los demás y eso hace que los pueda paralizar, cuando me miran a los ojos.

Me coloca un objeto en la mano. Apenas puedo verlo, ya que sigo paralizada.

– Lo siento. Cuando puedas leer lo que te he escrito, llámame. Pero, no olvides que ya llevas 24 horas cómo estatua. Tus funciones vitales se ralentizan a la mitad, por lo que te quedan tres días para poder librarte de este estado, a veces alguien lo supera al cabo de cuatro o cinco días, pero… normalmente… no es así.

¿Y por qué no me liberas? Pienso mientras él se aleja y otros simplemente me observan cómo pensando… ¿Qué hace esta aquí haciendo de estatua? ¿O quién es la tipa esta a la que han hecho un monumento?

En un momento dado intente recordar el miedo que sentía cuando pensaba que la gente me iba a atravesar, de tanto toparse, de tanto estar en su mundo. En ese momento, era una estatua translúcida, a través de la cual podían atravesar. No pueden atravesarme, existo, aunque sea como estatua.

¿Y como le explico yo a la jefa que he sido convertida en estatua? Me envía al psiquiátrico directo. ¿Y si estoy loca? ¿Y si realmente estoy teniendo un delirio psicológico de esos? Es imposible que tenga poderes raros. Es imposible que alguien me convierta en estatua y que pueda serlo para siempre.

Mis pensamientos no servían para deshacer el lío en el que me había metido yo solita.

Fueron esos pensamientos, combinados entre si que me liberaron. De repente, recupere la movilidad y vi esa tarjeta, estaba completamente vacía. Me había engañado. Furiosa decidí ir hacia el trabajo, pero ahí estaba ella: Laia. Había usurpado mi puesto de trabajo, mi personalidad. Yo me había vuelto invisible y translúcida. La jefa acababa de atravesarme entregando a mi otra yo, un informe.

¿Quien es esa que se hace pasar por mi? No recuerdo haber tenido nunca una hermana gemela. De hecho soy hija única. Al menos no he perdido mi trabajo, pero por otra parte no soy yo la Laia que esta trabajando. Es bastante inquietante. Decido irme a casa, allí encuentro como si alguien hubiese vivido mi vida mientras yo era una estatua.

¿Sera ese chico que me miro y me convirtió en estatua? ¿O es que una parte de mi se ha convertido en estatua y otra parte de mi ha vivido mi vida? Eso seria aun mas inquietante que … ¿Que que? Deberé documentarme sobre este tipo de cosas, a mi la ciencia ficción nunca me ha gustado, ni los comics ni esas cosas. Decido ir hacia la zona friki de la ciudad, cerca del Arco del Triunfo. Alli trato de informarme sobre cosas de poderes así raros. Acabo de comprarme comics y primeras temporadas de series. Empiezo a observar. Veo que hay gente que toma de alguna forma la vida de otros. Pero… no encuentro nada sobre desdoblamiento. ¿Puede alguien dividirse en dos?

Seguro que todo esto es una pesadilla extraña.

Llega la hora de saber si mi otra yo, va a entrar en mi casa y como va a reaccionar.

Faltan cinco minutos para que mi otra yo entre por la puerta. ¿Como recibirla? Tal vez debiera golpearla con la sartén y dejarla inconsciente, atarla e interrogarla. Pero, no hay que ser bruta. Tal vez ella este tan extrañada como yo y dos Laias son mejor que una…. ¿O no? ¿Que hago?

Me preparo y me siento en la mesa con dos tazas de café. Si ella es mi otra yo, le gustara el café con un poco de azucar y una mancha de leche. De soja, claro esta. A ver si aparece. Esperarme a mi misma es una sensación extraña. Así es, la llave gira y ella entra. Me ve y ve las dos tazas de café. Se sienta y me pregunta sobre quien soy. Que deseo.

– Me llamo Laia, tengo 33 años y vivo aquí. Trabajo en la empresa donde estabas tu. Un día me encontre que la gente me atravesaba, otro que era una estatua y ahora que hay otra yo.

– Lo que dices no tiene sentido alguno.

– ¿Como que no tiene sentido? Para ti no lo tendrá, pero es lo que yo he vivido. ¿Como si no he entrado aquí si no fuese mi casa?

– Supongo que habrás gastado mi dinero en todos esos comics y series. Pero, debes irte de mi casa o llamare a la policía.

– ¿Para que?

– Para decirles que alguien esta usurpando mi identidad, mis cuentas, mi casa…

– Eso debería hacer yo, llamar a la policía.

– Lo siento, pero aquí la única Laia que existe soy yo. Tu no puedes ser yo.

Confundida decidí irme de mi propia casa. Dejarla a ella que ocupase mi casa, mis cosas. Decidí repetir el camino para encontrarme con quien me había robado la vida.

Me tope con el. Entonces me invito a tomar algo en una cafetería.

– Al fin te has liberado de la estatua en la que te convertí. Pese a eso no has entendido lo que aquí sucede.

– No, lo peor es ver que otra yo tiene mi trabajo, mi casa, mis cosas.

El empieza a reír.

– Siempre lo mismo. Otras veces, ser estatua te había ayudado. Pero, esta vez, nadie dudaria que eres quien crees ser.

– ¿Quien creo ser? Soy Laia, una chica de 33 años, que …

– ¿Laia? ¿Has entrado en su casa?

– Ella ha entrado en mi casa.

– Se que siempre te ocultas en la vida de otros, pero… es hora de que afrontes quien eres realmente.

– ¿Quien soy realmente?

– Tu y yo no somos de este mundo, al menos no en el sentido dimensional.

– ¿Dimensional? ¿De que me hablas?

– Escúchame, se que es complicada la vida en esta dimensión que por accidente hemos llegado, pero no puedes, ni debes seguir creyendo estas mentiras que han confundido tu mente.

– ¿Mi mente? Estoy sana, tal vez un poco loca. ¡Me voy a casa!

Cuando dispongo a irme, el me agarra.

– No puedes irte. Debes volver a casa, al menos, donde vivimos actualmente.

¿Vivimos? ¿Acaso vivo con este tipo? No es para nada mi tipo. Reconozco que es agradable de ver, pero… ¡No! Voy a casa.

Así es, el me suelta. Al parecer prefiere dejar que me tope con la realidad, que no impedirme enfrentarme a ella.

Llego de nuevo a mi casa. Abro la puerta, pero el cerrojo esta puesto. Esa usurpadora me ha cerrado el acceso a mi propia casa. ¿Como puedo tener la llave? Seguro que en algún momento me ha copiado todo. Es una usurpadora y debo avisar a la policía. O tal vez un cerrajero.

El me ha seguido.

– ¿Que quieres? ¿Por que me sigues?

– No te sigo. Quiero ver, hasta que punto crees ser Laia.

– ¿Crees que Laia es capaz de volverse translúcida e invisible? ¿Crees que todo esto tiene algún sentido?

Llamo a la puerta. Al otro lado de la puerta oigo mi propia voz diciéndome que me vaya de aquí o que llamare a la policía. Llamara. El entonces se dirige a la puerta y le pide que nos deje pasar, que tiene que hablar con ella para explicarle todo esto.

Ella, Laia, la otra Laia accede a dejarnos pasar. Nos sentamos en la mesa. Esta vez soy yo la invitada en mi propia casa. Una situación un tanto desagradable.

– Tienes una vida que a ella le gustaría tener y de alguna forma se ha confundido contigo. La farsa ha funcionado mientras estabas de vacaciones, pero…. cuando volviste, la cosa se complico.

¿Como que de vacaciones? Yo estaba sentada en el despacho cuando recibí una llamada. Si que es cierto que la jefa me preguntaba que como es que habia venido a trabajar si habia pedido vacaciones. Pero, …

– ¿Ha estado toda la semana viviendo en mi casa y mi vida?

– Me disculpo por ello. Pero, ella no puede controlarlo. Le ha costado mucho adaptarse a esta nueva realidad. A esta realidad tan física.

– ¿Tan física?

Eso iba a preguntar yo.

– Tiene un alto grado de empatia y una capacidad de adoptar la forma fisica de otra persona, sus recuerdos, sus sentimientos, sus miedos.

– ¿Miedos? Todo esto es un tanto extraño.

En ese momento el saca un arma y me agarra.

– Acabare con esto de la única forma que puedo.

– ¡Alto! No hace falta que la mate.

– La muerte es la única solución para acabar con este problema.

Intento resistirme pero me siento paralizada, como cuando era una estatua, no puedo reaccionar y ni tan siquiera volverme translúcida para escapar. Siento como el cuchillo raja mi garganta, como la sangre cae mientras mi vida se desvanece.

– ¡Lo siento!

Dice el mientras el ultimo hilo de vida se desvanece.

De repente me despierto en un viejo almacén, atada y amordazada. Recuerdo haber muerto, allí esta el.

– No ha funcionado. Pensaba que acabando con Laia volverías a ser tu misma, pero… al parecer no hay manera de que recuerdes.

¿Acabar con Laia? ¿Es que la ha matado? ¿O es que se refiere a matarme a mi? ¿Que clase de psicópata es este tipo?

– Es la primera vez que ha durado tanto. ¡Debo retenerte hasta que vuelvas a ser tu misma!

¿A ser yo misma ? Soy Laia y esa usurpadora vive mi vida.

Mientras se aleja, veo que coge un teléfono. ¿A quien llama? ¿Estará llamando a alguien para pedir un rescate? Intento liberarme y desatarme. Pero, me paso el día atada, en algún momento dado me lleva hasta una especie de lavabo, aunque mas bien debería llamarse vertedero. Al menos esta en medio de un vertedero, pero curiosamente el lavabo esta bien, muy parecido al que tengo en mi apartamento.

Me siento y hago mis necesidades, mientras pienso en como escaparme de el y volver a casa. Pero… me ha matado. He sentido la cuchilla. Me miro al espejo y no parece haber ningún rasguño. Tal vez lo he soñado. Tal vez no hay otra yo. Tal vez no he sido ni translúcida ni estatua. Confusa salgo tras limpiarme y dejo que vuelva a atarme y amordazar-me. Me lleva esta vez en un habitáculo oscuro con una pequeña bombilla.

– Este sera tu hogar, hasta que vuelvas a ser tu misma. Recuerda, no perteneces a esta realidad, ni yo tampoco. ¿Acaso crees que una humana sobreviviría a que le rasguen la garganta? ¡Piensa un poco!

¿Pensar? ¿Acaso realmente me ha rasgado la garganta? ¿Como he sobrevivido? La puerta se cierra. ¿Que desea de mi?

Nota caída del pentragrama

Esto es una nota. No es ni Do ni re ni mi ni fa ni sol ni la ni si. Ha sido olvidada al caer del pentagrama. Conocida por pocos y usada por aún menos. El sonido del alma es imperceptible y quien sepa escuchar el sonido casi inaudible del alma es quien de forma virtuosa sera capaz de dar vida a esa nota. Quien se pierda entre tecnicismos y obras perfectamente desalmadas jamás la conocerán. La empatía y la sensibilidad cayeron del pentagrama para ser olvidadas por aquellos que se autodenominan artistas y carecen de sensibilidad hacia los demás.

Reality Show

Mi vida en una casa árbol, se resume ante las cámaras.

Hoy, he traído a una chica en la casa árbol, las cámaras presentes ante nuestros besos, ante nuestras caricias.

La sencillez del bosque es demasiado atrayente para estos vampiros de vidas ajenas. Yo sigo apasionadamente con mi pareja en la casa árbol… hecha de árbol y con ároma a clorofila.

Luego corremos para saltar de árbol en árbol, las cámaras tratan de seguirnos pero ya estamos demasiado lejos.

Se acabó el show, empezó  mi vida.

Al día siguiente, el programa fue cancelado.

EZBOZOLATO I

Eran las siete de la mañana, el despertador estaba sonando sin ton ni son, Nicholas se levanta cómo puede para apagar ese horrible sonido que interrumpe su sueño para volverse a dormir una vez más. En otros tiempos, se hubiese levantado, puesto cualquier ropa para ir a comprarse el desayuno, constituir el desayuno y comerlo antes de tomar el metro para ir al trabajo. Hoy pese a ser lunes por la mañana, pese a ser una mañana de invierno, pese a no estar de vacaciones, Nicholas decide seguir dormido. No es la primera vez ni la última que ha dejado de ser un robot, un esclavo de la rutina. Pese a lo que uno podría considerar una liberación, aún está lejos de ser libre.

Nicholas se acaba despertando a las nueve y media de la mañana. Mira frente a frente al reloj-despertador que a las siete ha sonado. Finalmente se levanta de la cama, al cabo de un rato, de observar cómo el tiempo transcurre ante sí.

¡Tiempo! ¡Tiempo! Cada día en la televisión puede observarse una predicción del tiempo o mejor dicho de la evolución de las temperaturas, de si lloverá o no lloverá.

Todo en base a cálculos meteorológicos. Pero… ¿Alguno se ha interesado en cómo está transcurriendo el tiempo? Se pregunta Nicholas constantemente. Coge su libreta y anota una serie de anotaciones. Una serie de observaciones.

De repente llaman al timbre. Nicholas sabe que es la hora, lleva demasiado tiempo según los medidores de tiempo llamados relojes y calendarios sin pagar el alquiler. Para él no ha pasado tanto tiempo, pero sin dudarlo abre la puerta. Unos policías le ordenan que abandone el piso. Nicholas mira por última vez el piso con la libreta de anotaciones en la mano.

Nicholas: No se olviden de los relojes. ¡Obsérvenlos bien! ¡Obsérvenlos bien!

Policía: ¿No quiere recoger sus cosas?

Nicholas mira firmemente al policía.

Nicholas: Me dejan sin hogar… No sabría donde guardar mis cosas. Debo irme y por favor, no desaprovechen la comida que tengo guardada en la nevera, aunque es posible que este caducada pese haberla comprado la comida ayer.

Los policías y agentes judiciales ignoran a Nicholas que entrega las llaves. Baja escalón a escalón ante la mirada de una policía que si le ha escuchado. Dicha policía ha decidido seguir el rastro de Nicholas, que ha desaparecido ya tras el portal. Una reacción lenta, un tiempo desperdiciado pensando en sí creerle o no creerle, en sí seguirle o no para finalmente perderle la pista.

Tiempo perdido, es el que trata de recuperar Nicholas, trata de descubrir cómo llegar a recuperar ese tiempo, como parar esa pérdida de tiempo que según él todos tenemos.

Se acerca al reloj del Portal del Angel de Barcelona, observa la hora, la temperatura y se pone a anotar cada cosa que detecta. Parece como si el hambre no invadiese su cuerpo, ni la sed, ni el frío, ni tan siquiera parece que nada le afecte salvo el tiempo.

Tras un tiempo difícil de calcular, sobre todo si hacemos caso a los apuntes en una libreta encontrada en el andén de un metro, una libreta abandonada, con un antiguo dueño, recogida por una mujer, de unos 30 años, de tez morena. Recién llegada a Barcelona para una vida mejor, sentada en el banco esperando el metro que llegará en unos seis minutos, aunque mientras narramos la historia los segundos avanzan sin piedad, sin paciencia… Observa la libreta, en la primera página… Análisis del transcurso del tiempo 2012-2020 por Nicholas Horlogier. Un dibujo de un reloj. Atrapada por la curiosidad, la chica pierde el metro por lo que ha de esperar seis minutos más hasta el próximo metro. Es domingo y al parecer hace tiempo que esa libreta estaba abandonada.

La muchacha deja finalmente la libreta en su lugar para coger el metro. Al llegar a casa se da cuenta de que ha pasado más de dos horas de las que en principio tenía previstas para llegar a casa. Ha llegado más de hora y media tarde, lo cual le lleva a una discusión con su compañera de piso.

Nicholas llega al andén, observa la libreta y la compara con la que tiene en la mano, ambas son iguales, pero una parece haber sufrido un paso del tiempo mayor que la otra. Además de contener más información. ¿Se atreverá a leer algo sobre su propio futuro? ¿Qué fue del Nicholas que dejó la libreta en el andén? ¿Tal vez es hora de él abandonar su libreta en el andén? Dubitativo observa que hay una hoja arrancada. Se lleva las libretas y sube al último metro del día, para llegar al final de la línea. Para salir por la boca de metro con las dos libretas.

Ahí le espera un anciano. Un señor de edad avanzada, un señor que ha vivido durante demasiado tiempo. La Trinitat Nova parece traerle novedades.

Sin lugar a dudas, el anciano le reclama la libreta, que dice ser suya, pero Nicholas le responde que es suya pero el anciano le dice que no. Que él aún no ha vivido lo suficiente como para escribir todo lo que hay en la libreta. Que hace poco tiempo le echaron de su casa y que ahora de joven pasó a ser un anciano, mientras que Nicholas sigue siendo joven con una libreta que no le pertenece.

El joven Nicholas le entrega al anciano la libreta, preguntándole “¿Ahora qué?”. El anciano coge la libreta y la abre. Se enfada, por la ausencia de una página pero Nicholas le responde que él no sabe dónde está.

El anciano le dice, que esa página es la clave para…

Bien, se ha acabado el tiempo de este relato. Por lo que debemos interrumpirlo básicamente porque alguien arrancó una página de una libreta que no era suya, por ello el relato no puede seguir de forma coherente.

Si algún día encuentras una libreta que no es tuya, déjala o llévala a objetos perdidos, pero jamás afanes una página de esa libreta ya que el destino de una persona puede depender de esa página.

El anciano se va y Nicholas se queda con su libreta, con sus observaciones del tiempo o mejor dicho de los cambios de ritmo del tiempo. En sus anotaciones hay diversos esquemas, diversas teorías y diversas observaciones.

Suena el despertador, son las siete una vez más. Nicholas se levanta de la cama para apagar el despertador. Se viste para ir a comprar el desayuno. Baja y compra algo de desayunar, un anciano se le acerca entregándole una libreta diciendo que ahora esa libreta le pertenece. Nicholas sin comprender nada, corre a su piso para desayunar. Toma el desayuno y corre hacia el metro para llegar a tiempo al trabajo, ya que ha de pagar el alquiler, la comida… La libreta sigue en su habitación abandonada, sin haberse abierto jamás. Nicholas vuelve a casa al cabo de un rato, ya ha hecho el trabajo y toca descansar. Se pone el televisor para mirar una serie de la cuál es fan y cuyo nombre no es importante para la trama de esta historia.

Al día siguiente vuelve a la misma rutina, pero por una vez, por una simple ocasión decide cambiar algo en su rutina. Coge esa libreta que le ha dado el anciano diciéndole que era suyo. Lee la primera página, se baja a la estación donde ha de ir a trabajar. Deja la libreta en el andén, en uno de los bancos de espera. Ha arrancado una de las páginas que ha guardado en su pantalón.

Un hombre de mediana edad vestido como mendigo le pide unas monedas a Nicholas al salir del metro cuando llega a casa. Saca la billetera del bolsillo, cayendo la hoja de la libreta al suelo. El mendigo le advierte de la caída, pero Nicholas decide ignorarle.

El mendigo recibe unas monedas, al irse Nicholas, no puede evitar de mirar lo que pone en esa hoja de papel.

“El tiempo está alterado, me he cruzado demasiadas veces conmigo mismo, he despertado meses más tarde de haberme dormido y a veces los segundos parecen horas. El tiempo se ha vuelto loco y la única forma de pararlo aún no he logrado encontrarlo. Y esta hoja la he perdido antes de poderla volver a encontrar e incluso escribirla. Tal vez alguna de las veces que me he encontrado, la he escrito… y esta hoja es el único vínculo entre todos mis tiempos. “

El mendigo decide guardar esa hoja que parece ser tan importante, sin saber que una hoja de papel es demasiado fácil de perder.

Al cabo de unos días ese mendigo es detenido, por un incidente con otros mendigos. La hoja de papel junto a las demás pertenencias del mendigo son incautados por la policía. La agente de policía que fue a desahuciar a Nicholas o que aún no ha ido a desahuciarle observa la hoja de papel. Decide quedarse esa hoja de papel, que parece pasar de mano en mano. Le encantan los misterios y pese a que en su unidad no se investiga nada de eso, piensa que hay cosas que merecen la atención. Guarda esa hoja de papel y la observa atentamente. Tal vez en el futuro o en el pasado ya se ha encontrado con esa hoja de papel sin saberlo. Piensa que esa hoja de papel le pertenece a ella pero es incapaz de reconocer su letra en ella.

Al cabo de unos días, lee un escrito redactado por un tal Nicholas Horlogier, en el que solicita una prorroga antes de ser desahuciado. Sin tener mucha idea de grafología, ella decide comparar la letra, por curiosidad. Descubre que la letra es la misma. Decide hacer una visita a Nicholas al día siguiente.

La agente llega a la casa de Nicholas, pero este hace tiempo que se ha ido, que ha sido desahuciado. Trata de averiguar la nueva ubicación de Nicholas, pero al parecer se ha perdido el paradero. Los demás agentes le preguntan sobre las razones por las que desea encontrarse con ese tipo. Ella responde que su deber como policía no es solamente hacer cumplir las leyes si no asegurarse de que hay justicia. Los demás se ríen de ella, pero ella sabe lo que desea.

Al cabo de unos días, encuentran un cadáver flotando en el mar. Es un hombre joven. La descripción coincide con Nicholas. Ella se pone a llorar, viendo que el misterio del tiempo no podrá ser resuelto. Por lo que han averiguado por la autopsia, él había decidido acabar con su vida. Sin más información ella decide quemar en una chimenea esa hoja de papel, acabando para siempre con esta historia ante la mirada de un anciano con una libreta que habla sobre los misterios del tiempo. Él se acerca a ella y le entrega la libreta. Le dice que él ya no puede resolverlo, tal vez una agente de la ley pueda resolverlo si es que las leyes del hombre se lo permiten. El anciano se va y pese a la insistencia de la agente, él sigue su camino. Junto al cuerpo de Nicholas, se ha encontrado una libreta similar, pero la tinta parece haberse borrado con el agua.

FIN ESBOZOLATO I

Utur el extraterrestre

Utur vino de muy lejos, con una nave espacial decidió aventurarse por el espacio remoto desde su planeta lejano Ut. Un planeta dónde todos tienen cómo prefijo el nombre del planeta, para que nadie olvide sus orígenes. Y su sufijo es el nombre que usan. Llegó a la Tierra un día lluvioso y no llevaba paraguas. En busca de refugio se acercó a una casa, a las afueras de un pueblo. Los lugareños asustados no le dejaron entrar, hasta algún niño animado por sus padres insensibles le tiraron piedras. Utur, asustado de tanta violencia, decidió correr bajo la lluvia hacía su astronave. Hasta que en medio de la carretera se encontró un grupo de personas, que le dieron una toalla para secarse, ropa limpia y su amistad.

Utur descubrió que hay violencia y amor en este planeta, que ambas cosas son posibles y que puede ser que te topes con una o con otra, lo cuál no está acostumbrado a tal dualidad, allí en su planeta todo es amor y empatía, ya que el afecto es el eje de sus vidas.

Microrelato Acróstico a Angie B.Albelda (Método 2) – por Frederick Engel

Bella ilusión de cabellos impacientes, nobles y geniales. Que aparece de un microrelato mágico, de sueños maravillosos.
Alma nueva de gran imaginario entremezclado en Bellos y espléndidos lugares largos originales. Anda libre, bella, elegante… localizando divinos abrazos.
Y sin más un ser de ojos grandes la mira y la abraza en agradecimiento, creando una estatua de palabras y un templo de amor.

En este caso, he puesto en acrostico el problema que ella me ha resuelto con su forma de redactar, luego posteriormente el acróstico a Angie Bello Albelda propiamente dicho y en tercera instancia acabar el microrelato de forma coherente (la parte libre).

 

Microrelato: Cartas Marcadas por Frederick Engel

El interrogador la mira atentamente. Sabe que ella no va a poder escapar de sus manos; él tiene la sartén por el mango. El interrogatorio prosigue, hasta que ella confiesa crímenes que no son suyos, solamente para que la pesadilla termine. Finalmente pagará por sus falsos crímenes con la muerte. Justicia para él, crueldad para ella.

Test de microrelato acróstico por Frederick Engel

Técnica usada:

¿Qué es un acróstico? Es usar las letras del nombre o nombre y apellidos de la persona a quién le quieres dedicar el texto. En la poesía, es cada verso que se inicia con una letra del nombre, por ejemplo ANGIE , cada verso se inicia con una letra del nombre.  Teniendo dicha estructura:
A….
N…
G…
I….
E…

En el caso de el microrelato acróstico la cosa funciona distinta.
Cada frase usa una parte del nombre o apellidos de la persona que se le dedica, tal como podéis observar en el texto, excluyendo artículos, pronombres.
Es decir, se usa una letra del nombre para cada palabra de la frase. “Alma negaba ganancias en sus inversiones empresariales” (Alma = A, negaba = N, ganancias= G, inversiones= I y empresariales=E). en sus, al ser palabras auxiliares, no se ven afectados por la norma. Luego, al acabar la parte acróstica del microrelato, al ser un microrelato, se cierra el microrelato de forma libre para poderle dar coherencia al microrelato.

Tras todo este rollazo técnico, os dejo que observéis que os parecen los microrelatos acrósticos y si consideráis que se puede mejorar la técnica o que se puede cambiar en la “norma” de los relatos acrósticos.

 

Alma negaba ganancias en sus inversiones empresariales.
Besó a un elfo lejano con sus labios orgullosa.
Amó en largos besos al elfo lejano durante años.
Pasados esos años, Alma, finalmente descubrió lo que feliz que era, al lado de su elfo, de su ser lejano. Negó las inversiones que nunca hizo ella, eso fue cosa de otra historia que no era de amor. Lo negó porque prefirió el amor de un elfo que las riquezas de un hombre. Escuchó a su corazón latir, lo escuchó tras preguntarle: ¿Quiero al hombre rico o al elfo lejano? Y el corazón latió tantas veces por el elfo, que la respuesta fue clara. Alma vivió en la ciudad de los elfos, en un bosque de otro mundo, en el que el tiempo no parecía existir.

El Poeta y Amatista por Frederick Engel

Dedicado a Angie  B.Albelda.

Amatista, era una dríade, que volaba por el mundo, con sus poderes inmortales, pasando desapercibida en el mundo.

¿Qué es una dríade? Wikipedia, que para algo existe internet. ¿Qué queréis que os explique yo de que va eso de las dríades? ¡Vale! Lectores exigentes. Pero, lo que yo explique será mi visión para narrar esta historia. ¡Aviso! Que luego no me denuncien ustedes por mal informar sobre lo que es una dríade.

Bien, Amatista una dríade, algo así como una hada pero no exactamente así…

En tal caso Amatista tenía la vida eterna, pero se sentía sola. No se sentía igual que el resto de Driades. Se sentía poco comprendida, ya que no amaba estar en los árboles normales, aunque sí, prefería visitar triárboles o quatriárboles, explorar el mundo y conocerlo.

Muchas veces tomo forma de mujer, de una mujer normal y corriente. Ponía a prueba a los hombres. Para saber si eran merecedores de la eternidad que ella podía darles amándoles, pero ninguno fue lo suficientemente bueno para él. Lamentablemente, se volvía cada vez más humanas, herida y dolorida por ver que ningún hombre merecía la eternidad que ella podía entregarle, renunció… pensó que la mejor manera de renunciar a la forma humana, era nadar en el lago.

Pero encontró en si misma, en el reflejo del agua, motivos para seguir luchando, para encontrar ese complemento, ese ser que la acompañaría durante tiempo, tal vez no para siempre, pero si que le daría todo el afecto y amor que ella necesitaba.

Empezó a trabajar cómo psicóloga, había decidido que sus dones de dríade, le servirían para ayudar a la gente. Así fue.

Un buen día, un poeta, desgarrado por el rechazo de las mujeres, desgarrado por no creer en sí mismo lo suficiente cómo para creer en él mismo. Valga la redundancia, pero, ese poeta no creía en lo que creía de si mismo. Por eso fue a la psicóloga. Básicamente para darse cuenta de que él sí creía en si mismo, de que él sí valía la pena y encontrarse a sí mismo, ya que era incapaz de hacerlo por sí sólo.

La psicóloga naturalmente, se interesó rápidamente por su alma, que percibió de alguna manera. Se sorprendió, había oído que los poetas iban de mujer en mujer y que las utilizaban, con falsas promesas de amor. Ella dudaba, aún de lo que sentía por él. Sabía que quizás ella era no era la única. Pero, ese poeta, no va de mujer en mujer. Tal vez no converse con muchos hombres, porque no se entiende con ellos.

Amatista y él compartieron muchas cosas, muchos secretos. Se fueron haciendo amigos. Un día ella le reveló su secreto.

–          Soy una dríade, un ser mágico que puede dar la eternidad a aquel ser que ama. Entre otras muchas virtudes. ¿Qué puedes ofrecerme tú?

–          ¿Yo? ¿Por qué yo? Quiero decir…

Las palabras dudosas del poeta, hicieron dudar a la dríade, la alejaron, hasta que las inseguridades del poeta fueron superadas, por su magia combinada.

Ambos, se besaron por primera vez, ninguno de los dos recuerda quién beso a quién. Amatista reveló su verdadera forma, su verdadero rostro. El poeta, sin comprender lo que ella quería, lo que deseaba, y sobre todo como un vulgar mortal podía estar con una dríade.

La dríade le contó que la magia está en todo ser humano y que muy pocos saben despertarla. Algunos lo hacen a través de la música, otros a través de otras artes… y el poeta, sabía jugar con las palabras, sabía crear mundos… y sobre todo sabía amar. La Driade le reveló todo este secreto, le reveló al poeta, que era un mago, un mago de las palabras, un dragón de aventuras mágicas.

Mucho tiempo discutieron si tenían que vivir en el mundo de los humanos o de las dríades. La Driade y el poeta lo hablaron durante mucho tiempo. Cada problema que encontraban en su relación, lo conversaban… se comunicaban bien ya que el mago de las palabras sabía cómo hablar sin hablar directamente con ella pero de forma que ella le entendiese sin que hubiese problemas. La magia brillaba entre ambos. La Driade, encontró nuevas formas de ayudar a las personas y el poeta, descubrió muchos talentos ocultos. Tantos que ahora una dríade y un mago cabalgan por el mundo, a través de su magía para compartirla.

Ahora ella, debe estar narrando este cuento u otros… ya que le encanta explicar cuentos, cerca de lagos mágicos con árboles de formas extravagantes. Pero ese reino mágico al cual pertenecen estos dos seres, quedó sellado para siempre para acceder solamente ellos. Ya que era su hogar. Vivían en el mundo de las dríades, pero trabajaban en el mundo de los humanos. Allí él y ella compartían su amor en el lecho de flores y palabras que ellos habían construido con su mente y su magia.

La sabiduría conjunta que compartieron ahora residen en varios de nuestros libros sagrados del reino que crearon, dónde humanos y seres mágicos compartían espacio pero solamente los humanos que habían tomado consciencia de su propia magia podía acceder a ese reino. Ese reino que solamente los que saben de magia conocen y no es Howards, si no otro mayor, otro de un nombre que cada uno escoge.

Coloreen ustedes este relato, cuando esté terminado.

Tal vez, no termine nunca… eso dependerá de la magía que haya y de la que sean capaces de aceptar en ustedes. ¿Seguirán ustedes el relato? ¿Seguirán amando y respetando al ser amado?

Amor = Respeto, afecto, apoyo, complicidad, busca de soluciones a las diferencias, no cambiar al otro… y mucho más… que tampoco voy a darles todas las respuestas. Pero la palabra clave es libertad y respeto. Pero recuerden que el amor carnal solo viene cuando emocionalmente e intelectualmente ambos se entienden y se encuentran. Cuando hay magía entre ambos. Si no, lo carnal queda vacío. Un vacío que en el caso de las dríades, les devora la vida. Pero en el caso de los humanos, les hace perder la mágia. Así que si valoran sus vidas y sus mágias… den amor, del de verdad.